En una sesión celebrada en día inhábil, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, puso sobre la mesa una idea sencilla pero incómoda: la Constitución mexicana no basta con celebrarse, tiene que cumplirse. A 109 años de su promulgación, dijo, el reto no es presumir reformas, sino lograr que lo que está escrito se note en la calle, en las escuelas, en los hospitales y en el trabajo de la gente.
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