Willie Colón y el arte de narrar la tragedia en clave de salsa

La música latina está de luto. El hombre que transformó el sonido del Bronx en un lenguaje universal, Willie Colón, falleció este sábado 21 de febrero a los 75 años. Conocido mundialmente como “El Malo”, Colón no solo fue un músico; fue el cronista de la calle, el visionario que sacó la salsa de los salones elegantes para llevarla al asfalto, la violencia y la mística del barrio neoyorquino. Con su partida, se cierra uno de los capítulos más influyentes de la Fania All-Stars y la historia rítmica del siglo XX.

De las calles del Bronx al estrellato mundial

Nacido en el corazón de Nueva York, de padres puertorriqueños, Willie Colón creció en un entorno donde la supervivencia era un arte. A los 17 años, en 1967, irrumpió en la escena con su primer álbum titulado precisamente “El Malo”. No era solo un nombre; era una declaración de intenciones. Mientras otros buscaban el refinamiento, Colón apostaba por un sonido crudo y una estética de gánster que resonaba con la juventud latina de la época.

Su alianza con Héctor Lavoe, iniciada a finales de los años 60, produjo joyas como «Cosa Nuestra» (1969) y «The Big Break – La Gran Fuga» (1970). Juntos, crearon un binomio donde la voz herida de Lavoe y el trombón desafiante de Colón retrataron la dualidad de la vida: la fiesta desenfrenada y la tragedia inminente.

La salsa con conciencia y el fenómeno de «Siembra»

A finales de la década de los 70, Colón unió fuerzas con el panameño Rubén Blades, dando un giro hacia la narrativa social. El disco «Siembra» (1978) se convirtió en el álbum más vendido en la historia del género salsa, incluyendo himnos como «Pedro Navaja» y «Plástico». Bajo la producción de Colón, la música dejó de ser solo para el baile y se convirtió en una herramienta de reflexión política y cultural para toda América Latina.

Un legado de poesía, cine y literatura

Lo que pocos saben es la profundidad literaria tras sus arreglos. Su tema «Oh qué será», inspirado en la obra de Chico Buarque, incluye una introducción basada en el prólogo de la novela “La hora de la estrella” (1977) de la escritora brasileña Clarice Lispector.

Asimismo, su éxito «Gitana» demostró que la lírica de Colón podía ser tan delicada como la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer, elevando el género a una sofisticación artística sin precedentes. Su discografía es vasta y esencial:

  • Década de los 70: «Asalto Navideño» (1970), «El Juicio» (1972), «Lo mato» (1973).
  • Colaboraciones icónicas: «Celia y Willie» (1981) con la Reina Celia Cruz y «Vigilante» (1983) con Héctor Lavoe.
  • Etapa solista y madurez: «Fantasmas» (1981) y «Hecho en Puerto Rico» (1993).

El adiós de los grandes

Las redes sociales se han inundado de condolencias de las figuras más importantes de la industria. Rubén Blades expresó su dolor mencionando: «Acabo de confirmar lo que me resistía a creer… envío mi pésame a su esposa Julia y sus hijos». Por su parte, el Grupo Niche y Tito Nieves calificaron su genialidad como un pilar irrepetible que marcó a fuego la identidad latina.

Willie Colón nos enseñó que, como dice su canción, «hay que llorar y reír, la vida es así». Se va el hombre, pero queda el trombón que le dio voz a los que no tenían nombre en las avenidas de la gran ciudad.

 

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