Venezuela acusa “amenaza colonialista” tras advertencia de Trump sobre cierre aéreo

Venezuela a 30 de Noviembre, 2025.- El gobierno de Venezuela respondió con enojo a la advertencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien este sábado declaró que el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela debía considerarse “completamente cerrado”. Para Caracas, esto es una “amenaza colonialista” que atenta contra la soberanía nacional.

Mediante un comunicado firmado por el canciller Yván Gil, Venezuela condenó lo que calificó como “una nueva agresión extravagante, ilegal e injustificada contra el pueblo venezolano”. El comunicado asegura que el país no aceptará “órdenes, amenazas ni injerencias provenientes de ningún poder extranjero”. La advertencia de Trump, aseguran, no solo afecta la soberanía aérea, sino que también pone en riesgo los vuelos de repatriación y de servicios regulares entre ambos países.

Según lo expresado por Caracas, hasta ahora este año se habían realizado aproximadamente 75 vuelos de repatriación desde Estados Unidos hacia Venezuela, con al menos 13 956 personas venezolanas deportadas o regresadas, lo que complica aún más la situación humanitaria al suspender abruptamente estas operaciones.

Venezuela ya había reaccionado con firmeza cuando Washington emitió una alerta aérea una semana antes, recomendando a las aerolíneas extremar precauciones por un supuesto incremento de actividad militar en la región. Tras esa alerta, Caracas revocó las concesiones para operar en su territorio a seis aerolíneas internacionales: la española Iberia, la portuguesa TAP Air Portugal, la colombiana Avianca, la filial latinoamericana de LATAM Airlines, la brasileña GOL Linhas Aéreas y la turca Turkish Airlines —una medida que dejó varados a miles de pasajeros y puso en tensión los vuelos comerciales y de retorno.

Desde Caracas se señala también que la decisión de Washington ocurre en un contexto de creciente escalada bélica: en agosto pasado, Estados Unidos desplegó buques de guerra, aviones de combate, miles de efectivos y el portaaviones más grande del mundo en operaciones antidrogas en el Caribe. Para Venezuela, estas maniobras reflejan lo que consideran un plan de hostigamiento y presión internacional —incluso acusan que esa presencia militar busca desestabilizar al gobierno del presidente Nicolás Maduro.

La comunidad internacional ya empieza a reaccionar con preocupación ante este tipo de declaraciones y movimientos. En aeropuertos como el de Maiquetía International Airport, en Caracas, se ha reportado actividad limitada: según agencias, algunos vuelos domésticos e internacionales han seguido operando, pese a la advertencia estadounidense, lo que deja en evidencia la tensión entre el control del espacio aéreo y la necesidad real de conectar comunidades.

Este conflicto entre dos naciones pone sobre la mesa cuestionamientos urgentes: ¿hasta dónde puede llegar una advertencia internacional sin ser considerada agresión? ¿Qué pasa con los cientos de venezolanos varados, con familias separadas y vuelos de repatriación cancelados? La respuesta a estas preguntas puede marcar no solo el rumbo diplomático, sino también la vida de miles de personas que buscan regresar a casa.

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