El muñeco Ken, una de las figuras más reconocibles del universo Mattel y contraparte histórica de Barbie, se prepara para celebrar su 65º aniversario el próximo 11 de marzo. A más de seis décadas de su lanzamiento, el personaje dejó atrás la etiqueta de simple acompañante para consolidarse como un símbolo propio de la cultura popular estadounidense, capaz de reflejar cambios sociales, debates sobre identidad y nuevas formas de representación.
En el marco de esta conmemoración, Mattel sorprendió al revelar un detalle largamente desconocido para el público: el nombre completo del personaje. Desde ahora, Ken ya no es solo Ken. Su identidad oficial es Kenneth Sean Carson, un dato que incluso tomó por sorpresa a coleccionistas y seguidores históricos de la franquicia.
El origen del muñeco se remonta a marzo de 1961, cuando Ruth Handler y Elliot Handler, cofundadores de Mattel, decidieron ampliar el universo de Barbie, lanzada dos años antes. Ken debutó como su “compañero”, presentado en anuncios televisivos con traje de baño y toalla, una imagen que encarnaba el ideal masculino estadounidense de la época. Su nombre no fue elegido al azar: rinde homenaje a Kenneth Handler, hijo del matrimonio fundador, del mismo modo en que Barbie debe su nombre real, Barbara Millicent Roberts, a la hija de Ruth Handler.
Con el paso del tiempo, Ken fue transformándose para adaptarse a las expectativas de cada generación. Su estética evolucionó desde el joven pulcro y atlético de los primeros años hasta versiones más diversas, con distintos tonos de piel, estilos de cabello, complexiones y vestuarios. Estas modificaciones respondieron tanto a tendencias culturales como a una creciente demanda de representación dentro del mundo de los juguetes.
Paradójicamente, la imagen idealizada del muñeco contrastaba con la personalidad de su inspirador real. En una entrevista concedida en 1989 al Los Angeles Times, Kenneth Handler describió a Ken como la encarnación de la California perfecta: playa, surf y una vida sin preocupaciones. Él, en cambio, se definía como un joven introvertido, aficionado al piano y al cine subtitulado, muy lejos del estereotipo que el muñeco proyectaba.
La narrativa de Ken también estuvo marcada por su relación con Barbie, uno de los vínculos más emblemáticos de la industria del juguete. En 2004, Mattel anunció oficialmente la ruptura de la pareja tras 43 años juntos, dando paso a una breve etapa en la que Barbie fue vinculada con Blaine, un surfista australiano. La reconciliación llegó en 2011, coincidiendo con el estreno de Toy Story 3, y fue celebrada como un guiño nostálgico para fans de distintas generaciones.
De cara a su aniversario número 65, Ken inicia una nueva fase con la campaña “65 nuevas experiencias para Ken”. Como parte de esta propuesta, Mattel difundió un video en el que el personaje se despide simbólicamente del mar y habla de autodescubrimiento, marcando el inicio de una etapa renovada que apunta a explorar nuevas facetas del personaje más allá de los roles tradicionales.
Este relanzamiento se inscribe en una estrategia más amplia de Mattel orientada a la diversidad y la inclusión. En años recientes, la compañía amplió el universo Barbie con muñecas que representan distintas condiciones, como una edición con autismo, y profundizó la biografía de sus personajes al presentar oficialmente a las hermanas de Barbie: Skipper, Stacie y Chelsea. En ese contexto, Ken también se resignifica como un personaje con identidad propia, abierto a reinterpretaciones.
Hoy, Ken es mucho más que el eterno novio de Barbie. Es un referente cultural que dialoga con debates contemporáneos sobre género, diversidad e identidad, y que sigue generando interés a través de películas, ediciones especiales y nuevas narrativas. A 65 años de su nacimiento, el muñeco se enfrenta a su próximo capítulo con la misma pregunta que lo ha acompañado desde el inicio: quién es Ken y quién puede llegar a ser.