María Corina Machado, la principal líder opositora de Venezuela, aseguró que una transición democrática real está cada vez más cerca, gracias al apoyo de Estados Unidos y otras democracias, especialmente del gobierno del presidente Donald Trump. Su declaración se produjo tras una reunión con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, en medio de la compleja reconfiguración política tras el derrocamiento de Nicolás Maduro en enero de 2026.
Las tensiones internas y el papel de actores externos marcan lo que podría ser un largo proceso político en el país caribeño.
Encuentro clave en Washington
La reunión entre María Corina Machado y Marco Rubio duró poco más de una hora y fue calificada por la opositora como “productiva” y alentadora. A su salida, Machado dijo a periodistas que la “liberación de Venezuela tendrá un impacto enorme en toda América” y que están “muy cerca de consolidar lo que hemos anhelado”: un país democrático nuevamente.
Machado destacó que cuentan con el respaldo de “las democracias más importantes del mundo”, aunque subrayó especialmente el apoyo del gobierno del presidente Trump y del propio Marco Rubio.
Durante el encuentro, Machado también señaló que uno de los objetivos principales es la liberación de presos políticos, y aseguró que todavía hay más de 700 encarcelados por razones políticas en Venezuela, aunque 301 ya han sido liberados.
Dudas sobre el liderazgo interino
Un punto de fuerte crítica de Machado fue su posición sobre Delcy Rodríguez, la actual presidenta interina de Venezuela, con quien Washington mantiene negociaciones tras la caída de Maduro. Machado dijo que “nadie tiene fe en Delcy Rodríguez” y puso en duda su legitimidad para liderar la transición.
Rodríguez, ex vicepresidenta bajo Maduro, ha sido señalada por críticos como una figura asociada al antiguo régimen, aunque también se ha reportado que Estados Unidos ha tenido comunicación con ella y busca incorporarla en el proceso político como parte del gobierno de transición.
Marco Rubio advierte que no será rápido
En una comparecencia ante el Senado de Estados Unidos, Marco Rubio explicó que “tomará tiempo tener elecciones libres y justas” en Venezuela si se quiere asegurar que la oposición pueda participar con igualdad y sin exclusiones.
Rubio destacó que el objetivo de Washington es una Venezuela próspera, estable, democrática y representativa, donde todos los sectores estén integrados en el proceso electoral.
La estrategia norteamericana, según el senador, incluye un plan en tres fases: estabilización, recuperación económica y transición democrática, proceso que podría extenderse durante años.
Contexto político tras la caída de Maduro
La situación en Venezuela ha cambiado rápidamente en enero de 2026 luego de una operación militar estadounidense que terminó con la captura de Nicolás Maduro, quien ahora enfrenta cargos en Estados Unidos relacionados con narcotráfico y terrorismo.
Tras la captura de Maduro, el país quedó bajo un gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez, con la misión de transitar hacia una nueva etapa política. Aunque hay negociaciones con sectores de oposición y apoyo internacional, la realidad es que la transición será compleja y prolongada, según especialistas y autoridades.
Rubio, por ejemplo, advirtió que acciones militares adicionales no acelerarían los objetivos, y que lo que se busca es consolidar un proceso político sostenible.
Expectativas y desafíos de la oposición
Para Machado, el apoyo internacional —especialmente de Estados Unidos— representa una oportunidad para reconstruir la democracia venezolana. Sin embargo, también reconoció que los desafíos son enormes: desde la legitimación del proceso hasta la garantía de elecciones libres y competitivas a largo plazo.
La oposición, liderada por figuras como María Corina Machado, insiste en que no solo se trata de elecciones, sino de recuperar la confianza ciudadana, garantizar la libertad de prensa, y asegurar que candidatos de todos los sectores tengan acceso equitativo a la contienda.
Un proceso largo que comienza ahora
A pesar de las declaraciones optimistas y el respaldo internacional, el camino hacia una verdadera democracia en Venezuela sigue siendo un proceso amplio y lleno de retos. Con un liderazgo interino bajo escrutinio, una oposición que busca legitimidad y un apoyo externo que apunta a largo plazo, lo que ocurra en los próximos meses podría redefinir el futuro político del país.