Un microsismo de magnitud 2.3 se registró la tarde del 25 de febrero de 2026 en la Ciudad de México, con epicentro en la alcaldía Cuajimalpa de Morelos. El movimiento ocurrió a las 18:05 horas y tuvo una profundidad de un kilómetro, de acuerdo con datos oficiales del Servicio Sismológico Nacional (SSN). Aunque fue de baja intensidad, el fenómeno fue perceptible en edificios de oficinas y viviendas, lo que generó desalojos preventivos en algunas zonas del poniente de la capital.
El SSN informó que el evento se localizó específicamente en la demarcación de Cuajimalpa y destacó que, por su magnitud y características, se clasificó como microsismo. Este tipo de movimientos, frecuentes en el Valle de México, suelen estar asociados a fallas locales y se caracterizan por su corta duración y limitada área de percepción.
Tras el registro del movimiento, el Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México activó protocolos de revisión y monitoreo en coordinación con la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México. Las autoridades capitalinas informaron que no se reportaron daños estructurales ni personas lesionadas.
En zonas como Santa Fe y partes de Álvaro Obregón, algunos habitantes y trabajadores desalojaron inmuebles de manera preventiva, particularmente en edificios corporativos. Sin embargo, los recorridos de verificación no detectaron afectaciones mayores, por lo que las actividades se reanudaron con normalidad poco tiempo después.
El sistema de alerta sísmica no se activó, debido a que la magnitud del evento no superó los umbrales establecidos para su funcionamiento. Especialistas han explicado en diversas ocasiones que la alerta está diseñada para sismos de mayor intensidad que puedan representar un riesgo amplio para la población.
En redes sociales, usuarios confirmaron haber percibido el movimiento como leve o moderado, aunque breve. Las publicaciones coincidieron en que el temblor fue más notorio en edificios altos, lo que es consistente con el comportamiento estructural ante movimientos de baja magnitud y poca profundidad.
Autoridades capitalinas reiteraron que se mantuvieron atentas ante cualquier reporte adicional y recordaron a la población la importancia de contar con planes familiares de protección civil. Si bien el evento no generó consecuencias graves, volvió a poner en discusión la vulnerabilidad sísmica de ciertas zonas de la capital y la necesidad de fortalecer la cultura de prevención.