La violencia volvió a sacudir a Salamanca, Guanajuato, y desde la Cámara de Diputados el mensaje fue claro y sin rodeos. Kenia López Rabadán, presidenta de la Mesa Directiva, lamentó la tragedia, envió sus condolencias a las familias de las personas fallecidas y deseó pronta recuperación a quienes resultaron heridos, pero también lanzó un llamado que va más allá del discurso habitual.
Para la diputada, lo ocurrido no admite titubeos ni repartición de culpas. Dijo que, ante la gravedad de los hechos, las autoridades municipales, estatales y federales tienen que trabajar de manera conjunta y con resultados visibles, porque la sociedad no solo exige castigos, sino verdad, justicia y que estos hechos no se repitan.
En palabras sencillas, López Rabadán planteó algo que conecta con el sentir de muchos ciudadanos: la inseguridad no es un problema de partidos, es un problema de país. Señaló que México necesita paz y que todas las instituciones, incluida la Cámara de Diputados, están obligadas a poner de su parte para que la violencia no siga marcando la vida cotidiana de las comunidades.
Al referirse a otros temas de la agenda pública, como la devolución de vehículos blindados por parte de ministros de la Suprema Corte, insistió en la necesidad de congruencia en el servicio público. Dijo que los funcionarios deben actuar conforme a lo que predican y entender que, en un contexto de violencia, la prioridad nacional debe ser la seguridad y no los privilegios.
Sobre la reforma electoral, fue cauta. Aclaró que primero se debe conocer la iniciativa para poder opinar y debatir, pero dejó claro que cualquier cambio debe fortalecer la democracia, proteger el voto de la ciudadanía y consolidar a las instituciones electorales.
Así, entre condolencias, llamados firmes y definiciones políticas, Kenia López Rabadán colocó el foco en una demanda que se repite en todo el país: menos discursos y más coordinación real para devolverle la paz a México.