Tren Suburbano CDMX-AIFA se retrasa otra vez: ¿qué falla en la obra clave de movilidad?

La puesta en marcha del tren suburbano que conectará la capital con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) volvió a posponerse debido a pruebas de seguridad aún pendientes, lo que aplaza su inauguración unos días más respecto a la fecha inicialmente prevista a finales de marzo.

El ajuste en el calendario responde a la necesidad de concluir evaluaciones técnicas y operativas en el tramo Lechería-AIFA, considerado clave para garantizar la seguridad del servicio público, de acuerdo con información difundida por autoridades federales y del sector transporte.

Aunque el cambio es de corto plazo, la nueva proyección ubica el inicio de operaciones alrededor del 6 de abril, con la intención de que el sistema esté disponible antes del periodo vacacional de Semana Santa, cuando se incrementa la movilidad en la zona metropolitana del Valle de México.

El proyecto ferroviario, que forma parte del sistema del Tren Suburbano del Valle de México, contempla una extensión de 23.7 kilómetros desde Buenavista hasta el AIFA, con seis estaciones intermedias y un tiempo estimado de recorrido de 43 minutos, según datos de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT).

Las autoridades prevén que la nueva ruta tenga una capacidad inicial para movilizar a más de 80 mil pasajeros diarios, lo que busca aliviar la presión sobre otras alternativas de transporte terrestre hacia el aeropuerto, actualmente dependientes en gran medida del uso de automóvil particular y autobuses.

En paralelo, el gobierno capitalino y autoridades locales han implementado intervenciones urbanas en zonas aledañas al trazo ferroviario, como repavimentación de vialidades, rehabilitación de espacios públicos y acciones de mejoramiento urbano, con el objetivo de integrar la infraestructura al entorno de la Ciudad de México y municipios conurbados.

No obstante, el proyecto acumula una serie de postergaciones desde su anuncio en 2020. Inicialmente previsto para concluirse en 2025, el calendario fue ajustado en varias ocasiones por temas de construcción, liberación de derechos de vía y procesos de certificación, lo que ha generado cuestionamientos sobre su planeación y ejecución.

Especialistas en movilidad han señalado que, si bien las pruebas de seguridad son indispensables, la recurrencia de retrasos evidencia desafíos estructurales en la coordinación entre dependencias y contratistas, así como en la gestión de megaproyectos de infraestructura en la zona metropolitana.

Pese a ello, autoridades federales sostienen que la prioridad es garantizar condiciones óptimas de operación antes de abrir al público, bajo estándares de seguridad avalados por instancias regulatorias, a fin de evitar fallas en un sistema que será estratégico para la conectividad aeroportuaria del centro del país.

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