El Dilema del Asfalto: Los Mototaxis de Iztapalapa ¿Héroes o Villanos?

¡Ey, iztapalapeños y chilangos valientes! En las calles de Iztapalapa, donde el Metro y el RTP se topan con el tráfico y los atajos se vuelven ley, los mototaxis son el debate eterno. ¿Son héroes que te liberan del encierro vial o villanos que transforman las avenidas en un caos de ruido y maniobras temerarias? Con más de 2,700 unidades zumbando en 2026, estos «caballitos de acero» viven en un limbo legal: prohibidos por la Ley de Movilidad, pero tan tolerados como el puesto de elotes en la esquina. Vamos a desmenuzar si son un salvavidas urbano o puro desmadre con casco.

Para miles en colonias como Santa Cruz Meyehualco o San Francisco Tezonco, el mototaxi es puro oro. Ofrece un viaje puerta a puerta por apenas 15 a 25 pesos, esquiva el tráfico con agilidad de ninja y convierte trayectos de horas en cuestión de minutos. Imagina llegar del Metro Constitución a tu casa en solo 10, con el aire en la cara y sin sufrir el calvario de una combi repleta. Para muchos conductores, esto representa un ingreso vital. Invierten entre 150 y 200 pesos diarios en gasolina, pero generan un sustento para familias enteras en zonas donde el transporte formal simplemente no llega. No es casualidad que su número haya crecido hasta las 2,768 unidades en la alcaldía, salvando a miles de esa caminata interminable bajo el sol.

Sin embargo, la otra cara de la moneda es menos amable. Estos vehículos operan sin placas oficiales ni tarifas fijas, obstruyen calles y sus zigzagueos imprudentes son causa frecuente de accidentes. La Secretaría de Movilidad intenta una regulación a medias, y la alcaldía ha iniciado operativos para remitir al corralón a las unidades que bloquean vías o circulan de manera peligrosa. Aunque para 2026 se prometen programas de ordenamiento con «matopatrullas» y mayor colaboración, la realidad son bases improvisadas que complican el paso a ambulancias y enfurecen a vecinos. Los críticos señalan con razón que saturan Iztapalapa —junto con Tláhuac y Xochimilco— sin ninguna verificación mecánica, seguro al pasajero o estándar de seguridad, transformando atajos convenientes en riesgos latentes.

Entonces, ¿hacia dónde va su futuro? La alcaldía y la Semovi impulsan un reordenamiento que promete bases fijas, tarifas unificadas y operativos contra la obstrucción. La gran incógnita es si esto logrará convertir a estos «villanos» del asfalto en «héroes regulados», o si los encaminará hacia una lenta extinción. Mientras ese futuro se define, si te subes, hazlo con ojo avizor: negocia el precio antes de partir, exige un casco —aunque sea prestado— y prefiere al conductor que respeta los semáforos. Iztapalapa los necesita, pero sin que el caos vial se convierta en una película de acción sin final feliz.

¿Tú qué opinas? ¿Mototaxi sí o mototaxi no? ¡Cuéntanos tu aventura en los comentarios!

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